viernes, 30 de mayo de 2008

pequeños placeres

Amo entrar a MORPH y tocar absolutamente todo

miércoles, 21 de mayo de 2008

Hoy me di cuenta de que tengo el ¿extraño? pensamiento de que los hombres de las cavernas no se reían. y en cuanto terminé de pensarlo tuve el problema de quién "inventó" la risa... fue desde siempre un "reflejo" ante ciertas situaciones?
y aunque me parezca absurdo pensar que en una época no existían las risas no me parece raro plantear que sí debe haber habido un comienzo para el humor. supongo que habrá cientos de cosas escritas al respecto.
no sé... me picó el bichito de la intriga y las preguntas poco trascendentes.

viernes, 16 de mayo de 2008

qué bueno es verte sonreir, uuuh sonreir

Me desperté cantando la canción de kinder sorpresa.... por favor un analista por acá!

jueves, 15 de mayo de 2008

Agotada

esa es la palabra, estoy agotada.

viernes, 2 de mayo de 2008

"Las cuidabaños" son mujeres que no sólo hacen la limpieza de baños públicos sino que hacen de ellos su lugar. Las mujeres solemos estar bastante en contacto con ellas, pero como no sé si los hombres tendrán un personaje homólogo lo explico. En general tienen su silla para descansar, su mesa y sobre ésta su platito para las propinas. Incluso están las que se improvisan algún kiosco para sacarle un poco más de provecho a la situación. Pero el tema principal y fundamental es el del papel higiénico."Las ciudabaños" suelen tomar los rollos y cortar pequeños trozos y doblarlos prolijamente sobre sus mesas, pero claro para poder tomar uno es necesario dejar antes algo de propina en el platito y ahí es cuando surge el problema. Porque siempre en esas situaciones o no tenés monedas, o dejaste la billetera en el auto (siempre pasa cuando viajás y parás en la ruta en alguna estación de servicio) o estás muy apurada porque tuviste que hacer un fila eterna y no viste a la señora hasta que llegaste al primer lugar y no podés esperar a abrir la cartera, encontrar la billetera y rogar que tengas alguna moneda. Son momentos en los que tenés que decidir rápidamente qué hacer, o rogás que te haya quedado alguna carilina o te decidís a tomar un cuadradito de papel bancandote la mirada penetrante de la señora y la del resto de la fila que te odia no sólo por lo que estás haciendo sino porque además vos sos la siguiente.
De todas formas la salida es peor, porque ahora no tenés apuro, o sea, no tenés excusa. Entonces te queda ir y pedirle una moneda a alguien para dejarle o correr despavoridamente y no volver nunca más.
Ahora de grande siempre procuro tener plata y carilinas encima y a la mano, pero de chica -cuando no tenés ninguna de las dos cosas- pasaba vergüenza y me sentía la peor por no dejarle nada a la mujer que tenía que pasarse el día entero en esos baños.